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Mesones estrena dos apartamentos turísticos

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Mesones estrena dos apartamentos turísticos

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Mesones de Isuela ya no es solo un lugar al que venir de paso. Desde hace unos días, quienes se acercan hasta este rincón de la comarca del Aranda pueden hacer algo que hasta ahora era imposible, quedarse a dormir.
La localidad estrena sus primeros apartamentos turísticos, El Mirador de Mesones, una iniciativa impulsada por un vecino del municipio, Manuel Barcelona, que ha convertido en realidad una idea que llevaba tiempo rondándole la cabeza. “Siempre he pensado que al pueblo le faltaba algo así, un sitio donde la gente pudiera quedarse, disfrutarlo con calma”, cuenta.
Y ese “algo” ya es una realidad. Dos apartamentos de unos 50 metros cuadrados, con capacidad para nueve personas en total, que miran de frente al castillo y a la iglesia. Unas vistas que, como reconoce el propio Manuel, han sido el mejor premio tras meses de trabajo: madrugones, obras, decisiones y también momentos de duda. “Ha habido días de pensar ‘¿dónde me he metido?’, pero hoy merece la pena”.
El proyecto no ha sido solo una inversión, sino también una historia muy personal. En la inauguración —que se vivió casi como una fiesta de pueblo, no faltaron los agradecimientos. A su mujer, “por la paciencia infinita”, a Salvador, compañero de obra “y casi de vida en estos meses”, y a familiares, amigos y vecinos que han estado ahí empujando cuando hacía falta.
La apertura se celebró como tocaba: con ambiente, con gente y con orgullo.
Hubo visita guiada al castillo, de la mano de su hermano Lucio Barcelona, y música en directo con Dani Zala, que puso ritmo a una jornada especial para el municipio.
Más allá de la emoción, el proyecto también llega bien pensado. Los apartamentos cuentan con fácil acceso, están adaptados para personas con movilidad reducida y disponen de puntos de carga para coches eléctricos. Todo ello sin perder ese aire acogedor que invita a quedarse.
Pero quizá lo más importante no está en los metros cuadrados ni en los servicios, sino en lo que supone para el pueblo. Mesones de Isuela salda así una deuda pendiente: ofrecer alojamiento a quienes lo visitan. Y no son pocos. Hasta ahora, muchos tenían que marcharse al terminar el día. Desde ahora, podrán despertarse con el castillo frente a la ventana.
“Solo espero que esto sirva para que el pueblo siga vivo, que venga gente y se sienta como en casa”, dice Manuel.
Y esa es, seguramente, la mejor definición de lo que ya es El Mirador de Mesones: un proyecto hecho con esfuerzo, con raíces… y con la puerta abierta.